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Siervo Tulio Molano

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Por: María del Pilar Rojas Bustamante

Información suministrada por Organización San Francisco

Es imposible para él pasar inadvertido. Siervo Tulio Molano es la representación del boyacense neto, nacido en el Puente de Boyacá  a comienzos de la década de los 40 y  criado con relatos de la Libertad; es  patrimonio vivo de la cultura, del arte, de la historia colombiana que gestó gran parte de la Independencia en estas tierras.

Pertenece a la generación de los empresarios que se hicieron a pulso, con el trabajo material pero siempre proyectándose como uno de los mejores en el campo que se desempeñara.  Sus primeros estudios los realizó en el Municipio de Samacá, posteriormente en Tunja, a donde se traslado vinculándose a la Estación de Servicio EL OLIVO.

A la edad de 13 años, el 9 de junio de 1954, perdió a su padre de quien además de su habilidad heredó el nombre. El 20 de diciembre del mismo año  sufrió un grave accidente que lo mantuvo hospitalizado durante 6 meses, tiempo en el cual su familia se ve en la penosa obligación de poner en venta la totalidad de los bienes para cancelar los gastos de su recuperación.

Con 16 años cumplidos mostró sus dotes de constructor al edificar una casa para su señora madre, Doña  Epimenia Molano; a los 19, con el fruto de su trabajo compró un carro que lo vinculó al sector del transporte;  a los 20 fue contratista en el suministro de materiales de construcción para el Colegio de la Presentación de Soatá y El Cocuy;  a los 22, en sociedad con su amigo y colega Arcadio Avello, fundó la Serviteca y Almacén Frenillantas; a los 24 se vinculó como distribuidor de combustibles y grasas a nivel nacional y un año después fundó la empacadora Lubricol.

En 1975, la vida le pone a prueba al sufrir otro accidente, su mejoría dependía de no viajar a sitios demasiado cálidos y bajarle el ritmo a su actividad obligándose a  repensar el quehacer. Empezó por radicarse en Tunja donde conformó su hogar con Doña Cecilia Bautista, padres de seis hijos: Dalithe, Siervo Tulio, Carolina, Liliana, Claudia y Ana María; abuelos de Paula, Siervo y Andrés Felipe.

En la Capital de Boyacá descubre su vocación de servicio a la comunidad y empieza a ser reconocido como líder cívico. Como Presidente de la Junta de Acción Comunal del Barrio Libertador gestionó ante el Ministerio de Minas y Energía la adjudicación de los cupos y distribución de Cocinol en Tunja, Duitama y Sogamoso así como la  pavimentación de calles, construcción de puentes y alcantarillados.

Siervo Tulio Molano, funerario

En 1977 junto a su hermano Jorge Armando dan vida a Funeraria San Francisco, que hoy por hoy se constituye como la Organización San Francisco  con más de 5 empresas a su cargo, un importante número de colaboradores y la creación del Parque Memorial Jardines de Santa Isabel, que trasciende del Campo Santo para convertirse en museo, centro de innovación y arte, como lo titulara Boyacá Siete Días en su sección Boyacá Positiva es el “lugar que se hizo altar en la memoria de sus seres queridos”.

El Parque Memorial Jardines de Santa Isabel es el primer y único Cementerio en Colombia creado como parque temático donde pueden ser inmortalizados los restos de los seres queridos.  En su recorrido se encuentra una réplica del Puente de Boyacá; dos carros clásicos: un Pontiac modelo 55 que perteneció a la Gobernación de Boyacá y un ejemplar de una serie que el General Perón regaló a su homólogo de Francia, Charles de Gold, al dictador Pérez Jiménez de Venezuela, al Papa Pio XII y al General Rojas Pinilla, vehículo que tiene la placa conmemorativa a los 450 años de Tunja; junto a ellos una exclusiva muestra de esculturas, sepulcros, cenizarios y osarios de mármol  exaltados por una pequeña capilla para el recogimiento y meditación.

La obras allí expuestas se realizan bajo la técnica de cristalización de cenizas –proceso que mezcla las cenizas producto de la cremación con algunos químicos, madera, bronce, piedra y otros elementos que al ser moldeados dan origen a esculturas, verdaderas obras de arte- entre ellas la del ciclista nacional Ismael Palacios y la señora Marina Garcés.

Único en el mundo

El Parque  Memorial Jardines de Santa Isabel tiene un nuevo huésped, y no es cualquier huésped. Se trata de la escultura del Franciscano Fray Samuel Zuluaga Zuluaga, Sacerdote antioqueño que prestó sus mejores oficios a la comunidad boyacense y pidió que sus restos fueran llevados a estas tierras libertarias.  Falleció en La Estrella (Antioquia) su tierra natal y fue llevado a Tunja donde recibió un homenaje presidido por el Provincial de la Comunidad Franciscana, Fray  Fernando Garzón Ramírez, el Vicario Fray Mario Wilson Ramón y el Secretario General Fray Rómulo Ponce quienes llevaron a Tunja las cenizas del Hermano Zuluaga y celebraron una eucaristía en acción de gracias.

Allí estaba como segundo protagonista, Siervo Tulio Molano que ofreció el mejor homenaje al sacerdote: plasmar en una estatua la memoria de su amigo. La obra escultórica está realizada en ferroconcreto (cemento platinado) con acabado imitación mármol. Mide 1.80 metros, plasma al religioso de pie llevando una biblia abierta en la mano izquierda, la mano derecha reposa sobre el mundo que contiene sus cenizas cristalizadas.

Quiere inmortalizarse en el recuerdo de su gente como guardián del arte y el legado histórico

La Funeraria San Francisco guarda en sus ventanas, en sus paredes y en sus espacios una réplica de las riquezas arquitectónicas que representan las Iglesias de los municipios boyacenses. Cada ventana es un vitral y cada ornamento tiene su propia historia. La casa de los Molano Bautista es un museo “per se”, en ella se encuentran colecciones de mapas, monedas, fotografías antiguas, billetes, afiches, mármol bronce y piedra.

Siente en lo más profundo de su ser la poca conciencia que ha llevado a la destrucción y descuido de monumentos patrios, reclama permanentemente  por la pérdida y rapiña de objetos históricos del que no se escapa el Puente de Boyacá, su “Puente de Boyacá”  que será víctima de la Doble Calzada.

Quiere publicar un libro con su colección de objetos y obras artísticas, así como la creación de un museo eminentemente tunjano como atractivo cultural y turístico de la capital boyacense,  de Colombia y el mundo. Deseos abalados por la Academia Boyacense de Historia que reconoce su liderazgo.


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