banner
banner

Respuestas familiares ante las manifestaciones de la comunicación suicida

Autor: Prof. Dr. Sergio A. Pérez Barrero

Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría

Fundador de la Red Mundial de Suicidiólogos

 

Introducción:

La familia puede jugar un rol protagónico crucial en la cadena preventiva del suicidio, pues la prevención de esta causa de muerte es tarea de quien se encuentre más cerca del sujeto en situación de crisis suicida y sepa que hacer y cómo hacerlo para que estas personas puedan llegar con vida a recibir atención especializada.

Desarrollo:

Las familias no han sido capacitadas para detectar las manifestaciones de la comunicación suicida  y es frecuente que cuando algún miembro de la familia las exhibe, adopten determinados comportamientos como los que se mencionan a continuación:

  • No tomarlo en serio, actitud sustentada en creencias equivocadas con relación al suicidio, los llamados mitos entre los que sobresale “ el que se quiere matar no lo dice” o “ el que lo va a hacer no lo anda diciendo” y olvidan que con respecto al suicidio “ perro que ladra Sí muerde”
  • Negar la posibilidad de la ocurrencia de un suicidio por considerar que en su familia eso no puede suceder sin tener en cuenta que el suicidio es una causa de muerte muy democrática y puede afectar a cualquier individuo, aunque ocurra mas frecuentemente en aquellos que padecen una enfermedad mental
  • Retarlo proponiéndole varios métodos suicidas para ver si se atreve a utilizarlos para matarse sin tener en cuenta que a las personas que se encuentran inmersos en crisis suicida no se les reta, sino que se les ayuda y se les debe proteger de sus impulsos autodestructivos.
  • Asumir una actitud nihilista al considerar que tarde o temprano lo  logrará , por lo que no hay mucho que hacer, olvidando que la crisis suicida en la que el sujeto puede cometer suicidio es de breve duración, minutos, horas o algunos días y si se le maneja adecuadamente hasta yugularla, el peligro suicida desaparece.
  • Asumir una actitud permisiva al suponer que cada quien tiene el derecho de morir como considera que debe morir sin tener en cuenta que el suicida se encuentra ambivalente pues quiere morir si las cosas continúan como están, pero desea seguir viviendo si se modificaran en cierta medida.
  • Asumir una actitud solidaria al imaginar que en una circunstancia similar también hubiera pensado en el suicidio sin tener en cuenta que lo que es adecuado para una persona no tiene por que serlo para otra y que no es lo mismo pensar sobre el suicidio sin estar en crisis suicida que pensar en el suicidio cuando se esta inmerso en este tipo de crisis.
  • Sentir temor por calificarse incapaz de afrontar dicha situación y pensar que el familiar realizará el acto suicida  a pesar de la ayuda que se le ofrezca sin tener en cuenta que para estos sujetos el acompañamiento y brindarles la oportunidad de expresar libremente sus emociones y sentimientos puede contribuir a abortar una crisis suicida.
  • Posponer la ayuda por tener otras prioridades y pensar que el familiar puede esperar sin tener en cuenta que la crisis suicida constituye una urgencia psiquiátrica que requiere atención inmediata y remitir oportunamente a los servicios de salud mental para recibir atención especializada. Recordar que mañana puede ser demasiado tarde para un suicida en potencia.
  • Considerarlo una forma de llamar la atención, una actitud teatral que no pasará de eso sin tener en cuenta que el suicida, efectivamente, desea llamar la atención de todos pero no de una manera teatral ni mucho menos, sino para advertirnos que algo no anda bien y que no cuenta con los mecanismos de adaptación eficaces para enfrentarse a una determinada situación conflictiva
  • Molestarse por pensar que lo intentan  manipular, lo cual es muy común en personas y profesionales de la salud que no saben manejar a los individuos en crisis suicida. Y no son manipuladores sino personas que sufren y que emplean mecanismos autodestructivos que pueden conllevarles a perder la vida.
  • Ofrecer ayuda pero en forma amenazante y despectiva por ejemplo “¡¡¡ te voy a llevar al psiquiatra!!! pues es conocido que entre la población en general hay muchas personas que rechazan acudir al psiquiatra porque piensan que a este profesional solamente asisten los que están locos.
  • Perder el tiempo buscando ayuda no especializada o inefectiva, dirigiéndose a personas, instituciones u organizaciones no competentes en el manejo de una crisis suicida, sin tener en cuenta que una crisis suicida es un trastorno que por lo general aparece en personas que tienen una enfermedad mental diagnosticable y tratable, en más del 90% de los casos.
  • Algunas familias que pertenecen a determinadas congregaciones religiosas cometen el error de considerar los pensamientos suicidas como un síntoma de posesión diabólica o satánica, lo cual puede retardar o impedir al sujeto el acceso oportuno a los servicios de salud mental a recibir el tratamiento especializado, por lo que es una  responsabilidad de los pastores y sacerdotes incrementar la cultura suicidiológica propia y de sus fieles para que aquellos que puedan estar en riesgo de cometer suicidio reciban ayuda medica pertinente y opten por la cultura de la vida, no de la muerte.

Las diversas maneras en las que un individuo puede manifestar sus propósitos suicidas ocasionan sendas reacciones familiares que pueden obstaculizar la prevención de dichos actos. Pasemos a enunciar algunas manifestaciones de la comunicación suicida y las posibles respuestas familiares que impiden su detección oportuna y la probabilidad de evitar la ocurrencia del suicidio:

  • Había amenazado con suicidarse a lo que la familia puede reaccionar con incredulidad, menospreciando y desoyendo tales amenazas, lo cual es un grave error pues es una de las formas mas frecuentes que eligen las personas para comunicar sus intenciones suicidas antes de realizarlo.
  • Había dicho que tenía deseo de matarse a lo que la familia puede responder cometiendo el error de intentar mostrarle las bondades que depara la vida, lo que precisamente, el suicida no percibe, pues si las percibiera de esa manera no desearía poner fin a su vida. El error consiste en pretender que el suicida vea lo que no ve, o lo que es lo mismo, mostrarle a un ciego el azul del cielo o el verde de la hierba, lo cual es incapaz de ver.
  • Había dicho que tenia deseos de morirse a lo que el familiar puede responder de manera similar a lo expresado con antelación o considerar que el deseo de morir nunca se convertirá en el deseo de matarse, sin tener en cuenta que el deseo de morir es el portal del comportamiento suicida pues indican la inconformidad del sujeto con su propia vida, aquí y ahora
  • Había dicho que los demás se sentirían mejor si el no existiera a lo que la familia suele responder contradiciéndole y diciéndole que ellos no se sentirían bien si eso ocurriera, sin tener en cuenta el estado anímico que condiciona esa expresión
  • Había dicho que era mejor estar muerto que vivo a lo que la familia puede responder de manera similar a lo expresado en el acápite precedente
  • Había dicho que había pensado acabar con su vida a lo que la familia suele responder con miedo, inseguridad y hostilidad hacia el sujeto por hacerle participe de tales ideas que le han quitado la tranquilidad espiritual por lo que para recuperar el equilibrio perdido comienza a utilizar el mecanismo psicológico de la negación al considerar que eso nunca ocurrirá.
  • Había dicho que quería terminar de una vez por todas lo cual puede ser malinterpretado por los familiares por no hacer equivalente esta expresión de los deseos de suicidio y pensar que se pudo haber referido a concluir alguna otra cosa que no fuera su propia vida.
  • Había dicho que la vida no era digna de ser vivida a lo que la familia puede responder elogiando los propios atributos del sujeto que le hacen un individuo digno, sin tener en cuenta el estado de ánimo del sujeto.
  • Había dicho que no quería seguir siendo una carga para los demás lo cual puede ser malinterpretado por la familia que pueden intentar convencerlo de lo contrario sin tener en cuenta el trasfondo depresivo que encierra tal afirmación.
  • Había dicho que tenía malas ideas o pensamientos malos y la familia responde creyéndoles pero sin intentar determinar a que se refiere cuando dice tener esas malas ideas o malos pensamientos, asumiendo equivocadamente que no se trata de ideas suicidas.
  • Había dicho que la vida no valía la pena vivirla a lo cual la familia puede responder intentando brindarle diversos argumentos ostensibles en la vida del sujeto que contradicen dicha expresión sin tener en cuenta el estado anímico del sujeto que le hace percibir su realidad de esa manera.
  • Había dicho que quería matarse a lo que la familia puede responder con hostilidad retándolo, con incredulidad, negándolo y si ya lo ha repetido muchas veces responder con fastidio y sin hacerle caso.
  • Había dicho que le gustaría dormirse y no despertar nunca más lo cual puede ser malinterpretado por los familiares como simples deseos de dormir mucho y no como deseos de matarse.
  • Había dicho que estaba cansado de la vida lo cual puede ser interpretado por los familiares como manifestaciones de tedio, aburrimiento o cansancio real por un estilo de vida rutinario, monótono o con exceso de obligaciones laborales y muy pocas distracciones y no como deseos de cometer suicidio.
  • Había dicho que ya no tendrían que seguir soportándolo a lo que los familiares pueden responder aprobando tal afirmación por tratarse de un sujeto cuya ausencia del seno familiar provocaría el alivio que no se puede conseguir debido a sus trastornos de comportamiento, sin considerar que dicha afirmación se refiere a cometer suicidio. En otras ocasiones los familiares piensan que, efectivamente, esta persona se considera insoportable y tratan de sacarle de su error sin tener en cuenta que esta expresión puede estar causada por un estado de animo adverso.
  • Había dicho que no quería seguir viviendo lo cual es malinterpretado por la familia como deseos de morir por una causa natural y no como  deseos de cometer suicidio.
  • Había dicho que para vivir así era preferible estar muerto y en tales casos la respuesta familiar puede ser considerar que desea morir  debido a las circunstancias en las que habitualmente surge dicha expresión y no tienen en cuenta la posibilidad que lo intente mediante el suicidio.

¿Qué debe hacer la familia?

El suicidio es el último síntoma de una existencia infeliz. Es también, parafraseando a Gabriel García Márquez, “la crónica de una muerte anunciada”.

Todos saben que el suicida morirá de esa manera pues ha dado múltiples evidencias de lo que se avecina, pero, o no se decodifica la comunicación suicida o no se le toman en serio sus intentos por decirnos que esta al limite de sus posibilidades.

Los médicos de la atención primaria (médicos de familia o médicos generales) aunque están cerca de los suicidas, aun permanecen muy lejos. Y que decir de los psiquiatras y psicólogos que están más lejos aun de quienes desean cometer suicidio. Los voluntarios están tan cerca como los médicos de familia pero como estos, también se encuentran alejados de los suicidas.

¿Quiénes están mas cerca de los suicidas? Indiscutiblemente sus familiares, por lo que la prevención del suicidio debe iniciarse y culminar en la familia.

Salvo raras excepciones, el suicidio ocurre en las familias, por lo que debe ser una tarea prioritaria dotarla de los conocimientos mínimos necesarios que les permita a sus miembros detectar precozmente las manifestaciones de la comunicación suicida.

Es por ello que la familia debe saber que lo primero que se debe hacer cuando uno de sus miembros le confíe sus ideas suicidas, es tomarlo en serio, dándole la importancia requerida a la situación, hablar lo menos posible para que predomine siempre la voz de la persona que sufre y nunca cometa el grave error de considerar sus deseos de quitarse la vida como un chantaje, una manipulación, un teatro o un alarde.

Los familiares deben intentar comprender al sujeto, los motivos que tuvo para intentar contra su vida, y para lograrlo, es impor­tantísimo escuchar con real interés lo que dice, detenidamente, con atención, pues eso contribuye y facilita la liberación de emociones y sentimientos lo cual sirve de válvula de escape al sufrimiento que experimenta el ser querido, con el consiguiente alivio, aunque sea momentáneo, de su dolor psíquico. Todo lo anterior favorecerá la relación con él y la ayuda que se desea brindar.

Se debe desterrar la idea falsa de minimizar el motivo por el cual una persona puede intentar el suicidio con expresiones como: “No lo hará pues lo que le está pasando no es motivo para quitarse la vida”, “Como te vas a matar por ese sujeto que no te merece”. Para usted u otro individuo que no se encuentre en una situación de crisis suicida, puede que ese motivo que esgrime el sujeto no desencadene un acto suicida, pero para el sujeto en riesgo, dicho motivo puede precipitarlo y debe ser considerado como cierto, nunca juzgarlo a través de sus juicios de valor. Recuerde siempre que el motivo es el del suicida no el que usted piensa que debe ser.

La familia nunca debe retarlo, diciéndoles  “Acaba de matarte de una vez que me tienes  aburrido” o “Usted no se mata nada, no esté haciendo chantajes ni teatros”, expresiones que deben ser abolidas de nuestro léxico y criticar a quien las pronuncie haciéndoles consciente la hostilidad que este tipo de personas genera en ellos por su desconocimiento acerca de la manera de tratarlos.

El familiar no debe ponerse de ejemplo, ni hablarles de sus propias experiencias personales, tampoco ofrecerle las soluciones que fueron buenas en su historia vital pues puede ser que para esas personas no sirvan en lo absoluto.

Los familiares deben ponerse de acuerdo para acompañar a la persona en riesgo suicida hasta que el peligro haya pasado, lo cual puede manifestarse cuando sea capaz de expresar verbalmente su crítica hacia los pensamientos suicidas, manifestando otra manera realista y socialmente mejor vista de enfrentar el conflicto que le aqueja, cuando mejora su estado de ánimo, y se muestra más relajada, comunicativa, tranquila, cooperadora e interesada por las actividades cotidianas.

La familia no debe olvidar otro recurso que puede ser salvador para mantener a su familiar con vida y es evitar que el ser querido tenga acceso a los métodos mediante los cuales pueda cometer suicidio, pues nadie se suicida mediante un método que no dispone. Y unos métodos están más disponibles que otros, como por ejemplo el ahorcamiento, que puede ser realizado con las propias ropas del sujeto, su cinto, los cordones de los zapatos, las sábanas de la cama en que duerme, los cables de las instalaciones eléctricas, del teléfono, televisores, radios, videos, computadoras, etc.

La familia debe conocer estas y otras posibilidades de realizar un ahorcamiento para evitar que el sujeto lo lleve a cabo. En este sentido, habitualmente se representa al ahorcado pendiendo de una altura natural o creada por el hombre con los pies colgando separados del suelo. La realidad demuestra otra cosa, y es que el ahorcamiento puede ser realizado desde cualquier altura, incluso menor que la estatura del sujeto. Luego esta posibilidad nunca debe ser obviada.

Si el individuo vive en uno de los pisos superiores de un edificio de apartamentos, se añade la precipitación como método disponible, además del ahorcamiento. Si las ventanas están protegidas por barrotes, las posibilidades se reducen al balcón del apartamento, por lo que se debe evitar que el sujeto se acerque a esta área del hogar, visite otros apartamentos o suba a la azotea

Si existen armas de fuego en el hogar, una medida que se debe tomar la familia es poner el arma en un lugar y los cargadores en otro sitio alejado del arma y ambas bajo llave.

Con los fármacos debe tomarse una medida similar y mantenerlos alejados de los niños y los individuos potencialmente suicidas, preferiblemente en un lugar seguro. Similar precaución debe ser tenida en cuenta con los insecticidas, raticidas, sustancias cáusticas y ácidas o cualquier otra que pueda ser utilizada con propósitos suicidas. En el caso de los venenos agrícolas, estos son utilizados con mayor frecuencia por las familias que viven en las áreas rurales y para evitar que sean utilizados con propósitos suicidas deben ser almacenados con las medidas de rigor establecidas para este tipo de sustancias.

En el caso del suicidio por fuego, es menester mantener los combustibles debidamente almacenados para evitar sean utilizados por el sujeto para cometer suicidio.

Los suicidios por intoxicación con gases provenientes de los vehículos de motor pueden reducirse si la familia impide que el sujeto tenga acceso a las llaves del encendido.

En la comunicación que se establece con el suicida potencial, la familia debe  tratar de decodificar el mensaje que le pretende brindar su ser querido , y siempre debe tratar de buscar la congruencia entre el lenguaje verbal expresado por el sujeto, en otras palabras, lo que dice y su lenguaje extraverbal expresado en sus emociones, hábitos y conducta, es decir, lo que hace, y si no existe congruencia entre lo que el individuo expresa verbalmente y su conducta, debe dársele mayor valor a ésta última.

Si existe congruencia entre el lenguaje verbal (plan suicida) y el extraverbal (llanto, toma de hábitos de aseo, sueño, alimentación, retraimiento o aislamiento social, búsqueda del método suicida, realizar notas de despedida, ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas, abuso de sustancias, actitud poco cooperadora en la entrevista con el terapeuta, etc.) el peligro suicida es grave y debe tomarse una medida protectora de inmediato, como puede ser la hospitalización.

Si no existe congruencia entre el lenguaje verbal (plan suicida) y el extraverbal (conserva dentro de limites normales sus hábitos de aseo, alimentación, sueño, mantiene su interés en su trabajo, en sus relaciones familiares, sus amistades, no búsqueda del método suicida mediante el cual pretende terminar con su existencia, actitud cooperadora en la entrevista con el terapeuta, etc.) el peligro suicida es serio pero permite realizar determinadas maniobras para revertir la crisis, como acercarlo a las fuentes de salud mental para que sea evaluado por profesionales especializados.

Si la incongruencia entre el lenguaje verbal y extraverbal es grosera a predominio del lenguaje extraverbal, es muy probable que la salud mental del sujeto se encuentre gravemente comprometida, lo cual es sumamente peligroso para el sujeto que no tiene posibilidades de participar en su autoayuda.

Los miembros de la familia no deben olvidar nunca que si intuitivamente consideran que su ser querido puede consumar el suicidio, no duden en  hacerle caso a la intuición y tratar de dirigirlo cuanto antes, por cualquier medio posible, a un centro médico para su tratamiento especializado.

No siempre las manifestaciones verbales y extraverbales de la comunicación suicida son tan evidentes y explicitas lo cual complica aun mas el diagnostico de la crisis suicida por personas que no tengan el entrenamiento debido, pues se torna difícil incluso para los suicidiólogos mas expertos pudiendo ocurrir lo que se ha denominado suicidios inevitables que son aquellos sujetos cuyas  características clínicas hacen muy poco probable el diagnostico certero de su peligrosidad suicida inminente.

Entre los síntomas mentales que pueden observarse en los suicidios inevitables se encuentran las alucinaciones auditivas conminativas al suicidio y que aparecen en un paciente que previamente había tenido manifestaciones alucinatorias que afectaban a otro receptor sensorial, como por ejemplo, alucinaciones olfatorias, y que no despertaban la sospecha en el terapeuta y los familiares de la ocurrencia de un posible suicidio. La modificación del receptor sensorial puede dar al traste con la vida del sujeto.

También puede ocurrir un suicidio inevitable cuando el paciente presenta alucinaciones auditivas simples que no constituían un factor de riesgo de suicidio y que evolucionan en muy corto tiempo a una alucinación conminativa al suicidio.

Como se hace evidente, la comunicación suicida está presente en todo sujeto antes de cometer un acto suicida, durante la consumación del acto suicida y si no se diagnostica con certeza que se trate de una muerte por suicidio, los diferentes modelos de autopsia psicológica se encargan de poner de manifiesto aquellos comportamientos que hacen suponer que la causa de muerte sea un suicidio. Todos estos datos aportados por la autopsia psicología también forman parte de la comunicación suicida, que no fue decodificada oportunamente.

Es frecuente que los sobrevivientes, sean familiares, amigos o compañeros de estudio o de trabajo manifiesten que:

  • Mostraba poco interés en lo que habitualmente lo motivaba
  • Hacia comentarios pesimistas relacionados con su pasado, su presente y su futuro
  • Se quejaba de supuestas enfermedades físicas y las consideraba incurables o de mal pronostico
  • Últimamente le notaban retraído, aislado, poco comunicativo
  • Aquejaba problemas con la potencia sexual
  • Se negaba a alimentarse
  • No se levantaba de la cama
  • Se mostraba desconfiado, receloso
  • Se pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo
  • Lloraba de forma desconsolada y se retorcía las manos
  • Reclamaba mucha atención de la familia
  • Le notaban abatido
  • Los familiares le habían abandonado a su suerte
  • Le humillaban y le maltrataban físicamente
  • Se había quedado solo
  • Había perdido el trabajo y aquejaba serias dificultades económicas
  • Le habían diagnosticado una enfermedad mortal recientemente
  • No tenia recursos para mantener la familia
  • Se mostraba dadivoso, haciendo regalos inusuales.
  • Visitó a todos sus familiares y amigos
  • Se mostraba irritable, agresivo e impulsivo
  • Se drogaba
  • Estaba consumiendo grandes cantidades de alcohol
  • Tomaba muchas tabletas para calmarse los nervios
  • Le venían a la mente ideas de matarse y tenia que buscar compañía pues sentía miedo de hacerlo
  • Se lamentaba de no haber quedado bien con los suyos
  • Tenia un aspecto descuidado, muy abandonado
  • Se quejaba que no dormía bien
  • Hizo un testamento sin que padeciera ninguna enfermedad de la cual pudiera morir en breve plazo
  • Se sentía solo
  • Canceló la cuenta bancaria y entrego el dinero a una hija
  • Regaló posesiones valiosas
  • Dejó de tomar las medicinas que le recetaban los médicos
  • Había suspendido varios exámenes y tenia problemas disciplinarios
  • Pensaba que era un fraude como persona
  • Manifestó que le había hecho perder el tiempo a los suyos
  • Dijo que no soportaría vivir sin su esposa
  • Había reclamado a todas las instancias que se hiciera justicia
  • Decía que tenía que dejar todos sus asuntos arreglados
  • Quería aparentar que estaba bien
  • Había estado jugando y perdiendo mucho dinero
  • No se parecía a el que era, había cambiado mucho para mal
  • Decía que se sentía aburrido
  • A veces se lesionaba el mismo
  • No estaba conforme con su manera de ser
  • Estaba fuera de sus cabales últimamente
  • Pasaba mucho tiempo hospitalizado
  • Vivía al limite, era muy imprudente
  • Ni el mismo se quería
  • Le daba lo mismo cualquier cosa, un velorio que un cumpleaños
  • Siempre fue un poco raro
  • Lloraba sin consuelo
  • Engaño a todos pues ese día se le vio muy sereno, a diferencia de los días previos en que estaba fuera de si
  • Estaba como en el otro mundo
  • No tenia futuro
  • Se consideraba un fracasado
  • Se le veía apático
  • Ya no podía valerse por si solo
  • Sufría de dolores intensos
  • Tenia que dormir sentado por la falta de aire que aquejaba
  • Era muy pesimista, para el todo era difícil
  • Se sentía desahuciado
  • Era muy infeliz
  • Se la pasaba quejándose
  • Seguramente le temió al escándalo que sobrevendría
  • Decía que quizás en la otra vida le fuera mejor
  • Quería reunirse con su abuela que la crió
  • Estaba mas maquillada y mejor vestida que lo habitual, quería lucir bonita cuando la encontraran muerta
  • Le habían quitado el arma reglamentaria y le habían aconsejado que consultara un psiquiatra
  • Se sentía inútil e inservible
  • En esa familia varios se han suicidado
  • Era objeto de burlas porque la esposa le había sido infiel
  • La habían violado recientemente
  • La situación en la que estaba sumido era intolerable
  • El sabia que se le estaba deteriorando la mente

 

Conclusiones:
Cualquiera de estas manifestaciones y muchas otras que no han sido expuestas anteriormente pueden ser los pródromos de un acto suicida.

Seria un error suponer que la comunicación suicida se limita única y exclusivamente al comportamiento suicida, sino que incluye cualquier conducta asumida por los futuros suicidas como avisos o mensajes a quienes les rodean de sus propósitos autodestructivos.

Bibliografía

  1.  Borges González SA; Vidal Palmer LE, Pérez Milán JF.- Aspectos medicolegales de la conducta suicida. Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2006;3(1)
  1. Correa H.; Pérez Barrero (2006).- El suicidio: una muerte evitable. Editora Atheneu. Brasil.
  1. Guevara Werlang B S;  Botega N. Capitulo 21 Entrevista semi-estructurada para autopsia psicologica (ESAP) en casos de suicidio.       En Correa H. Pérez Barrero SA (2006) SUICÍDIO:UMA MORTE EVITÁVEL. Editorial Atheneu
  2. Isometsä E. T. Estudios de autopsia psicológica: una revisión. Eur Psychiatry Ed. Esp. (2002); 9: 11-18 11
  1. Pérez Barrero SA. Psicoterapia para aprender a vivir. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. .2003
  1. Pérez Barrero SA.- La adolescencia y el comportamiento suicida. Ediciones Bayamo. 2002.
  2. Pérez Barrero SA Manejo de la crisis suicida del adolescente BSCP Can Ped 2004;28-Nª 1:79-89
  3. Pérez Barrero, SA.: El suicidio, comportamiento y prevención, Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 1996.
  4. Pérez Barrero, SA Lo que usted debiera saber sobre… SUICIDIO, Imágenes Gráfica S.A., México DF. , 1999.
  5. Pérez Barrero, SA: Psicoterapia del comportamiento suicida, Ed. Hosp. Psiq. de La Habana 2001
  6. Pérez Barrero SA; Sereno Batista A. Conocimientos de un grupo de adolescentes sobre la conducta suicida. Revista Internacional de Tanatología y Suicidio Vol. 1.N° 2 Junio.  7-10. 2001.
  7. Pérez Barrero SA & García Ramos JC  El Suicidio: Manual para la familia y glosario de términos suicidiológicos. Editado por la Sociedad PSIQUE, AC. Querétaro, 2004.
  1. Pérez Barrero SA, Mosquera D. (2006) El suicidio. Prevención y Manejo Ediciones Pléyades. España
  2. Pérez Barrero S.A. (2002). La adolescencia y el comportamiento suicida. Ediciones Bayamo.
  3.  Groohi B, MacKay R. Annette, Perez Barrero S, Alaghehbandan R. (2005). Suicide by burns among adolescents in Kurdistan, Iran (in press)
  4. Pérez Barrero SA La relación terapéutica en la crisis suicida. Particularidades de su manejo. http://www.wpanet.org/sectorial/bulletin/ebspa8.html
  5. Pérez Barrero SA Prevención del suicidio por el médico general. Principios para su capacitación.
    Psiquiátr Biol. 2004; 11:179-85.
  6. Pérez Barrero SA. Begue . (2008) El suicidio: Preguntas y Respuestas. Editorial Akadia.
  7. Pérez Barrero SA. (2008) Confesiones de un psiquiatra. Editorial Oriente. 
  8. Quinnet P. (1995). PPR. Haga una pregunta, salve una vida. Instituto Quinnet. USA
  9.  Vidal Palmer LE; Pérez González E; Borges González SA: La autopsia psicológica: una mirada desde la perspectiva cubana. Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2005;2(3)
  1. Wasserman D (2001). Suicide- an unnecessary death. Edited by Martin Dunitz. 
  2. WHO. IASP. 2006 Safer Access to pesticide community interventions
  3. WHO. Preventing suicide: A resource for primary health care workers. Geneva, 2000
  4. WHO. Preventing suicide: A resource for teachers and other school staff, Geneva, 2000
  5.  WHO. Preventing suicide: A resource for general physicians. Geneva, 2000
  6. WHO. Preventing suicide: A resource for counsellors. Geneva 2006
  7. WHO. Preventing suicide: A resource at work. Geneva 2006
  8. WHO. Suicide and Suicide prevention in Asia. Geneva 2008

 

 

 

 


Categorías del Artículo:
artículos de interés

Entradas Relacionadas


Entradas Populares

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Menu Title