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DEL DUELO A LA PAZ

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Del Duelo a la Paz

Al atardecer de la vida, te examinarán en el amor”.
San Juan De la Cruz.

Minta Cecilia Muñoz Montoya
Coordinadora Unidad Expansión en Ser
Colegiatura Colombiana.

Desde nuestro nacimiento, los seres humanos tenemos la información necesaria para vivir en paz. Hemos sido creados con el ingrediente más importante para ser felices: el amor. Desde ahí somos buenos, positivos, alegres y entusiastas por naturaleza y la manera como todos estos regalos de vida se manifiestan es a través de la solidaridad, la fraternidad, el apoyo, la compañía, la ternura, entre otros.

Algunas personas, en el camino de su vida, tienen que afrontar situaciones muy fuertes y dolorosas, como la pérdida de seres queridos que los acompañan y que a veces se van después de sufrir y ser mal tratados. Para quienes se quedan es motivo de un gran dolor y muchas veces se crece sintiendo rencor, tristeza y frustración, además de tener que pasar por necesidades y sufrimientos de familia.

Sin embargo, siempre hay esperanza, ilusión de superar el dolor y volver a ser feliz, porque es un derecho de vida y porque todos queremos sentirnos bien y en paz. El camino seguro para retornar a la paz es el duelo. Es el proceso que debemos seguir para entender lo que nos ha pasado, valorar lo que tenemos y empezar de nuevo tranquilos y en paz.

Hacer un duelo es ser juicios frente al sufrimiento y tener esperanza de volver a estar tranquilos. Debemos aprender desde pequeños que si nos llega el dolor, también nos llegan maneras para vivirlo y después pasarlo; que si nos toca sufrir, no perder de vista todos los beneficios que tenemos y nos ayudarán a salir adelante y que pasado el duelo, habremos crecido y habremos aprendido grandes e importantes lecciones de vida que nos servirán por siempre. Un duelo es un proceso lento, paciente, sensible de aceptación. Cuando aceptamos lo que nos pasa somos capaces de aprender y seguir viviendo más fortalecidos.

Y en el diario vivir, en cada día, independiente de las maneras o las circunstancias, es posible asumir la existencia desde algunos valores positivos y que tenemos todos:

GRATITUD. Dar gracias siempre, por todo, tomar conciencia de los grandes regalos de la vida: respirar, caminar, comer, jugar, tener familia, poder estudiar, oir, hablar, tener amigos, dormir, es decir vivir. Si por alguna razón, nos falta algunos de los regalos mencionados, también podemos dar gracias por los que sí tenemos. Por ejemplo, si no puedes caminar, de pronto puedes leer. Si no puedes leer, de pronto puedes oír. Si no puedes oír, de pronto tienes Mamá. Si no tienes Mamá puedes respirar……Gracias, siempre dar gracias por todo, con entusiasmo. Cuando somos capaces de reconocer lo que tenemos, las cosas que nos hacen falta son menores y nos llega la PAZ.

ALEGRÍA. Estar vivos ya es motivo de enorme alegría. Debemos disfrutar la vida, cualquier cosa pequeña es un motivo de felicidad. Estar alegres es una muy valiosa manera de vivir. Reírse es muy importante, genera tranquilidad y satisfacción. Además las personas alegres hacen amigos y generan cercanía y ganas de compartir. Fuimos Creados para ser felices, estar alegres en la manera de vivir en PAZ.
FRATERNIDAD. Ser cercanos a los demás, sentirnos hermanos, querernos y querer estar juntos. Es maravilloso cuando se vive en compañía, juntos, cuando sabemos que estar unidos en mucho mejor para vivir bien, cuando sentimos que cada ser humano es una posibilidad de hacer amigos. Es tener sentido de comunidad, que significa común – unidad, desde ahí es siempre seguro sentirse en PAZ.

HUMILDAD. Reconocernos todos valiosos, sin sentir que unos valemos más que otros. Ser humildes es un gran valor de las personas. Hoy el mundo necesita que sintamos el valor de los demás, esa dicha se llama dignidad: somos iguales, somos de los mismos, todos tenemos derechos, se nos ha entregado la posibilidad de existir y por eso merecemos estar aquí, cada persona es muy valiosa, única, maravillosa. Desde esa claridad podemos vivir en PAZ.

RESPETO. Debemos estar atentos de respetarnos los unos a los otros, para poder vivir juntos. Cuando yo respeto a los demás, también puedo solicitar que me respeten. Y si alguien no lo hace, no por eso yo lo debo irrespetar, sino más bien, invitarlo para que él también me respete. El respeto por si mismo genera PAZ.

SERVICIO. Cuando ya reconocemos al otro, nos llega el servicio. La capacidad de hacer el bien, de entregar de todos los valores que tengo, ponerlos a disposición de los demás, para que todos crezcamos y seamos mejores. Servir siempre, servir a todos, servir sin parar, enseñar a servir. El servicio es un gran privilegio de la vida, no solo de las personas, los animales se sirven unos a otros y las plantas también nos prestan importantes servicios. Servir es sentir la PAZ.

PERDÓN. Y si algunas personas nos faltan al respeto, nos hieren, nos lastiman, dándose cuenta o sin saberlo, nosotros tenemos la capacidad de perdonar, de soltar la ofensa, de dejar ir de nosotros malos sentimientos y dificultades que solo sirven para enfermarnos y causarnos dolor. El perdón es un gran regalo de la vida, es de personas nobles y generosas y es una maravillosa manera de sentirse en PAZ.

Todos los valores anteriores están sostenidos por el más importante de todos, por la esencia de la vida, por el mayor regalo que nos fue dado……EL AMOR!!!

AMOR. La vida tiene sentido desde lo que queremos, desde la alegría de dar y recibir afecto, desde la capacidad de amar.
El amor es la razón de ser de la existencia humana, el amor es la fuente suprema, es el origen desde donde somos capaces de desarrollar todas nuestras habilidades. Amor por todo y para todos, en grandes cantidades, de manera generosa, a manos llenas. La mejor manera de sentirnos en PAZ es amando, desde ahí aceptamos, perdonamos, nos levantamos, disfrutamos….SOMOS FELICES!!!


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Aprendamos de duelo

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